viernes, 27 de febrero de 2009

Cary Grant usaba un Casio

En una de nuestras últimas giras por la cornisa cantábrica, tuvimos a bien reencontrarnos con Cary Grant. El ahora es el representante de los que en otros tiempos fueron nuestros teloneros, y que ahora empiezan a ser contratados para bodas y comuniones donde antes nosotros éramos los líderes indiscutibles. (pero con el nuevo ele-pe volveremos a ser los amos)

Lo que nos sorprendió a todos en gran medida, fue el contraste entre sus trajes bien cortados con el reloj que lucía en su muñeca: ese Casio negro que fue el regalo más deseado en aquellos tiempos de la Primera Comunión de mis colegas (yo soy de la generación de Naranjito)...

Luciéndolo quien lo lucía, nos extrañó, y nos llevó a preguntarnos lo siguiente: ¿Un reloj Casio se puede considerar vintage?
Confieso que esta duda monopolizó la conversación que tuvimos en el viaje de vuelta tras el concierto. Bueno, también hablamos de los temas que incluiremos en el nuevo disco, impulsados por nuestro manager, que nos ha dicho que si el maxi-single que sacamos en marzo no tiene suficiente contenido, nos despidamos de los royalties y de una calurosa acogida en la nueva discográfica a la que pertenecemos.
Me pierdo en divagaciones: ¿es o no es vintage un reloj Casio?
Para mí, por supuesto que es vintage, pero, ¿para Cary Grant?
Ahora bien, podría tratarse de un modelo de última generación, pero "avintageado", esto es, con MP3, móvil, indexador de canciones, cámara de fotos, editor de contratos discográficos, pero envuelto en un aire de otros tiempos pasados. Como el Mini...O como la Nancy Comunión.

Ama a tu cliente, y comerás caliente

He pasado unos días debatiéndome entre el amor y el odio por un cliente. A Diós pongo por testigo que procuro ser positiva, que recuerdo la máxima sugerida por Keith y que da título a esta entrada... Pero no hay manera: he abierto el correo y me han aparecido, a modo de solicitudes, varios motivos para reafirmarme en mi odio....
Después de varios años trabajando en el mismo proyecto, se corre el peligro de caer en el síndrome de Estocolmo (creo que ya he caido). Cierto día, en una mesa de reuniones, cierto cliente, tras realizar varias peticiones inabordables, aceptó mi negativa, respondiendo "Ante el vicio de pedir, está la virtud de no dar".

¿Lleva siempre el cliente la razón? A veces pienso que el cliente es como un niño de 3 años: se cree suficientemente mayor para prepararse el colacao, y es a tí a quién le toca limpiar la cocina tras el estropicio.

Quizá debería ver los programas de Supernanny, a ver si obtengo pautas para educarlos. La opción de dejarlos en el hospicio del "paso de presentar más ofertas" no es factible: hay que comer, y no deja de ser como un hijo, al que al final, le coges cariño.
Así que haré caso a Keith, amaré a mi cliente, y me recordaré que:
- No es más que trabajo
- No tengo que salir con él/ella de copas
- No es más que trabajo
- No es más que trabajo
- No es más que trabajo
- Hay trabajos peores, e incluso, clientes peores (de la misma manera que siempre hay hijos que en vez de quererse preparar el colacao solitos, deciden cortarse el pelo a ellos mismos o a su hermano)
- Todo proyecto llega a su fin

miércoles, 25 de febrero de 2009

Usabilidad de las aplicaciones web




Sobran comentarios. El mensaje es suficientemente explicativo


Vass, nuevo compañero de "los vecinos"

Tras emplear horas en nuestros desarrollos y no enseñarnos jamás el código, el sr. Vass se ha ido con "los vecinos"... Están intrigados, lo buscan por todas partes, vemos sus caras de preocupación... Vass es un traidor: se ha ido sin avisarnos.

«Jefe, no me ignore, ¿qué le parece mi trabajo?»

http://www.abc.es/hemeroteca/historico-22-02-2009/abc/Economia/jefe-no-me-ignore-que-le-parece-mi-trabajo-_913291623150.html

Cine de Barrio

Son nuestras películas, las que nos tocan el corazoncito, las que forman parte de nuestra vida cotidiana...


Con permiso de Keith Richards, nuestro experto en cine con contenidos, edito la entrada para mostrarlas:
















Son sólo unas pocas... Esto es sólo el principio