He pasado unos días debatiéndome entre el amor y el odio por un cliente. A Diós pongo por testigo que procuro ser positiva, que recuerdo la máxima sugerida por Keith y que da título a esta entrada... Pero no hay manera: he abierto el correo y me han aparecido, a modo de solicitudes, varios motivos para reafirmarme en mi odio.... Después de varios años trabajando en el mismo proyecto, se corre el peligro de caer en el síndrome de Estocolmo (creo que ya he caido). Cierto día, en una mesa de reuniones, cierto cliente, tras realizar varias peticiones inabordables, aceptó mi negativa, respondiendo "Ante el vicio de pedir, está la virtud de no dar".
¿Lleva siempre el cliente la razón? A veces pienso que el cliente es como un niño de 3 años: se
cree suficientemente mayor para prepararse el colacao, y es a tí a quién le toca limpiar la cocina tras el estropicio.
cree suficientemente mayor para prepararse el colacao, y es a tí a quién le toca limpiar la cocina tras el estropicio. Quizá debería ver los programas de Supernanny, a ver si obtengo pautas para educarlos. La opción de dejarlos en el hospicio del "paso de presentar más ofertas" no es factible: hay que comer, y no deja de ser como un hijo, al que al final, le coges cariño.
Así que haré caso a Keith, amaré a mi cliente, y me recordaré que:
- No es más que trabajo
- No tengo que salir con él/ella de copas
- No es más que trabajo
- No es más que trabajo
- No es más que trabajo
- Hay trabajos peores, e incluso, clientes peores (de la misma manera que siempre hay hijos que en vez de quererse preparar el colacao solitos, deciden cortarse el pelo a ellos mismos o a su hermano)
- Todo proyecto llega a su fin
A algunos responsables de clientes les encanta prepararse el colacao además de otros polvitos.
ResponderEliminarTengo una amiga que le pasó algo parecido. La conocí en uno de nuestros fiestorros de Jollywood. ¿Cómo se llamaba? .... Ou Yees! Julia, Julia Roberts. Posó para uno de nuestros elepés. En "Pretty Woman" conoció a un empresario y no sólo comió caliente sino que durmió caliente pero se le torció el tema y al final terminó "Durmiendo con si enemigo". El otro día me la encontré y lo propusieron algo más serio y ahora anda que sí y que si no como en "Novia a la fuga" y piensa que todo a sido producto de una "Conspiración" contra ella. Pobre Julia!!, nunca supo "Elegir un amor". Ha perdido su "Sonrisa de la Monalisa" y últimamente anda navegando entre océanos.
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