viernes, 8 de mayo de 2009

Ireductibles galos

Es una mañana tranquila, nada en el horizonte parece indicar que las ordas romanas acechan tras los espesos bosques de la Galia. Cayo Julio, César de Roma, durante la revisión matutina de sus legiones, observa estupefacto cómo una pequeña aldea sigue aguantando el asedio, aun cuando los campamentos de sus legionarios no cesan de crecen a su alrededor.

"¿Aún están aquí estos galos?" comenta ceñudo a su centurión.

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