Estamos muy contentos. La discográfica nos ha regalado unas bonitas plaquitas para rascar el hielo del coche. Lo malo es que, como vienen con publicidad, la discográfica nos ha obligado a llevarlas siempre en las actuaciones, e incluso usarlas varias veces al día, para que las vean nuestros fans.
Pero bueno, son chulas. Keith no se separa de ella ni un momento, debe de haber muchas heladas en su barrio por las mañanas.
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La verdad de todo esto es que ya me estaba cansando de usar mi vieja tarjeta de crédito
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