Yo no soy de conciertos masivos, ya lo sabeis. Me gustan más otro tipo de eventos musicales, en plan tocar en el metro, o un unplugged. Pero no, me toca ir al concierto.
Lo peor es que ese día es mi cumpleaños, y me voy a perder la tarta-tren que me iba a hacer mi mamá. Había pensado poner alguna excusa, pero han pegado un cartel en la cantina advirtiendo que tenemos que ir todos los músicos. Les ha faltado decir que como ellos nos pagan, tocamos donde nos manden.
Somos unos mercenarios de la música.
Además, y con todos los arreglos que tengo pendientes de hacer, ahora se dedican a organizar reuniones para componer. Es que hay un concurso de "La mejor canción". Esto me recuerda al Festival de la Inmaculada que hacíamos en el cole, que todas las clases teníamos que componer una canción que hablara de la Virgen.(ahí empecé a despuntar como vocalista). Había muchos piques entre clases, y al final, nos daban un donut de chocolate. Lo pasábamos bien, es cierto.
Y no conozco a nadie del grupo en el que me han metido. No está ninguno de mis compañeros de la banda. Y no me gusta. Yo soy bastante tímida y retraida. Y os preguntareis que entonces qué hago en los conciertos. Es cierto. Pero es que es distinto: el público te hace ser otra persona.
Tendré que ir a la reunión que han montado esta mañana, donde nos van a grabar para ver qué tal damos en cámara (me temo que luego distribuyan videos del concierto en las gasolineras de las carreteras comarcales).
No somos nadie en esta discográfica.
A mí tampoco me gustan estos macro conciertos; si al menos nos hubieran dejado tocar a la banda en su conjunto, pero no, nos han distribuido entre el resto, a mí me a tocado con "Ramoncín y los mamoncines".
ResponderEliminar